¿PORQUÉ UNA ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA?

¿PORQUÉ UNA ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA?

Escrito por: Fray Ernesto Balderas OFMCap.

En esta semana hemos celebrado el séptimo aniversario de la Encíclica del papa Francisco Laudato Si. Es por esto que, en toda la Iglesia y en todo el mundo, hemos realizado actividades que han ido girando en torno a la cuestión socioambiental. Desde caminatas para limpiar zonas sucias, momentos de reflexión sobre la situación del planeta, revisión de nuestros hábitos de consumo y planeación de nuevos estilos de vida. Esta semana ha sido muy fructífera, y espero que en toda la Iglesia pueda seguir siendo, ya no un germen, sino un árbol bello que vaya creciendo cada vez más y nos llene de sombra, aire y frescura. Pero, ya al final de esta semana, no quiero que se pasen los días sin hacer una última invitación. Quisiera que dejáramos resonar en nosotros el llamado del papa Francisco en su encíclica a vivir una conversión integral y a acoger una espiritualidad ecológica. Pero, tal vez algunos se pregunten ¿qué es eso?
Primero vamos con la conversión integral. Tal vez estamos familiarizado con el concepto de conversión, esa que nos han vendido hablando durante tanto tiempo y que implica salir de nuestro pecado y volvernos a Dios, acogiendo su llamado a una vida plena con él, dejando que nuestro corazón se vuelva a él. Eso de la conversión suena bonito y esperanzador, pero tiene implicaciones muy profundas. El papa nos lo quiere hacer ver en su encíclica Laudato Si. En ella nos dice que la conversión, para que sea verdadera debe ser integral y que debe de considerar los siguientes problemas: “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado. La crítica al nuevo paradigma y las formas de poder que derivan de la tecnología. La invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos. La grave responsabilidad de la política internacional y local. La cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida” (LS, N.16). El papa quiere resaltarnos algo, que la conversión, si bien se da en el corazón, no se queda allí, se realiza en nuestras vidas y se concreta en nuestras sociedades y se hace palpable en nuestro mundo. Todo está conectado. Es por esto que el papa nos invita a un cambio de vida que implique en el fondo una nueva espiritualidad, una espiritualidad ecológica.
Pero ¿en qué consiste esta nueva espiritualidad ecológica? El papá dice que ella consiste en “dejar brotar todas las consecuencias del con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea.” (LS, N.217) Sigamos escuchando la invitación del Papa cuando nos explica las actitudes que debe de despertar en nosotros esta nueva espiritualidad: “Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar, implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos, aunque nadie los vea o los reconozca. También implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. Además, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva el creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo para resolver los dramas del mundo, ofreciéndose a Dios como un sacrificio vivo, santo y agradable” (LS, N.220). Gratitud, gratuidad, comunión, solidaridad y compromiso son algunos de los valores de esta nueva espiritualidad. Solamente mediante ellos es como podremos responder a las crisis del mundo de hoy y es como podremos dar testimonio auténtico de Aquel a quien seguimos y en quien creemos: Cristo Resucitado.
Hermanos y hermanas, que el Señor nos de la fuerza para dejarnos mover en el interior por las crisis de nuestro mundo y nos encienda con su Espíritu para que brote en nosotros esta nueva, verdadera y urgente conversión. ¡Que san Francisco de Asís, patrono de la ecología, ruegue por nosotros!

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